Una extraña aventura

Una extraña aventura
Ficha técnica
Editorial:
HIRU
Año de edición:
EAN:
9788496584105
ISBN:
978-84-96584-10-5
Páginas:
138
Idioma:
CASTELLANO
Disponibilidad:
No disponible

Texto escrito por Alfonso Sastre tras la muerte de su mujer Eva Forest  y la inmediata edición de esta obra, hasta entonces inédita
 
 En 1977, publicó Eva, todavía en la Prisión de Yeserías, Madrid, en la  que había ingresado en septiembre de 1974, su libro Testimonios de lucha y resistencia (Editorial Mugalde, Hendaia), en el que uno de sus  pasajes fundamentales es el trabajo titulado "Diez días que conmovieron un mundo" (páginas 169 y siguientes). Una extraña aventura  es una reescritura de aquellos diez días de intercambio de vivencias entre unas mujeres que habían pasado por ese trance atroz que es la tortura policíaca. Una extraña aventura, o también ?un viaje?, como le  gustaba decir a Eva.
 Otra gran fuente para la debida comprensión de esta obra, que hoy se presenta a sus lectores, diríamos, ?en estado naciente?, tal como ella  la dejó, ?no terminada?, o, por mejor decir, no suficientemente terminada, sino abierta a distintas terminaciones (dramaturgias), es esa gran documentación sobre el tema de la tortura y su existencia en situaciones que se afirman a sí mismas como democráticas, y que es Diez años de tortura y democracia (segunda edición, Editora: Gestoras Pro Amnistía de Euskadi). En este libro, palpitante de sufrimientos y acusaciones al Sistema, hay un pasaje del que no es posible prescindir  para la comprensión de todo este horror (ver sus páginas 108 y siguientes): Viacrucis por Gipuzkoa en siete estaciones.
 Aquí está, por fin publicada, la obra dramática que su autora venía anunciando desde hace mucho tiempo, y de la que ya hay ?adelantadas a su terminación por ella? dos versiones francesas, ambas representadas en Iparralde y en Francia, sin que desde el llamado ?teatro vasco?, siempre tan distante y hasta ignorante de su tiempo y de su propio país, se percibiera el menor interés por la existencia de este texto, que quedó por mucho tiempo ?y hasta hoy? clausurado en las dos versiones en lengua francesa, que en la presente edición quedan reseñadas por la propia autora en algún momento (en su ?prologuillo?).
 Ella, solicitada por mil actividades prácticas y teóricas referentes a  su universal compromiso solidario, no conseguía llevarla a término en  lengua castellana, y así fue hasta el final; de manera que el texto que hoy aparece tiene un pasaje al principio, ya definitivamente escrito (en versos libres), y el resto aparece en una nítida prosa, que ya es una forma de verso, pues comporta un tratamiento literario muy cuidadoso y de alta calidad.
 Aquí está, decimos, tal como ella había comenzado a elaborar su estilo, en unos versos que son, como aquellos en los que Thomas Bernhard escribió sus dramas, más bien una prosa versificada. Yo creo que una vez más se confirma lo que me he permitido afirmar otras veces, y también hace un momento: que la prosa es una forma más libre del verso, o que el verso es una forma más elaborada de la prosa (y, desde luego, que en la calle y en nuestras casas y lugares de estudio y de trabajo la gente no habla en prosa, a pesar de que sobre este tema Molière hiciera reír sin fundamento a los públicos de su Burgués Gentilhombre).
 El tema de la tortura había movilizado siempre a Eva, desde antes de que ella misma la sufriera en su propio cuerpo y, sobre todo, en su alma (permitidme que me exprese así, entendiendo el alma como una superestructura del cuerpo; Ortega habló del ?alma corporal?, y algo así hay, sin duda alguna, pues la materia alcanza un nivel ?espiritual? en el curso de la evolución, y quien lo niegue se instala  en un materialismo grosero y estúpido), y fue ella quien creó, en plena odiosa Dictadura, un Comité de Solidaridad con Euskadi, que se ocupó sobre todo de denunciar aquellos horrores. Ambos fuimos también los motores ?o promotores? de aquel que fue famoso Documento de intelectuales y artistas contra las torturas a los mineros asturianos durante las grandes y heroicas huelgas de los años 60. Después ella habría de desarrollar toda su actividad, durante muchos años de su vida, en una batalla, en la que quemó generosamente infinidad de horas  de su vida, sin jamás pedir algo a cambio, ni siquiera el debido reconocimiento a su tarea; de modo que su presencia fue siempre activísima en esta lucha contra esa Gran Infamia que es la tortura policíaca. Por eso son tan evidentes las huellas de lo que vengo diciendo en su obra literaria, desde aquellos Testimonios de lucha y resistencia y Onintze en el País de la Democracia hasta esa obra fundamental y clave (políticamente hablando) que es Diez años de Tortura y Democracia.
 Ahora se pre

Otros libros del autor

Manual de solidarios
Febrero
Es y no es un cuento
El uranio empobrecido
Los nuevos cubanos